Una asamblea multitudinaria convocada en Madrid por la Unión de Actores y Actrices exigió regulaciones urgentes y protección de los derechos de imagen y voz en la era digital.
El Teatro María Guerrero dejó de ser ayer, el 16 de febrero, un escenario de ficción para transformarse en un ágora de debate y movilización. En una jornada que ya se califica de histórica, el patio de butacas se llenó de intérpretes de todas las generaciones —desde rostros consagrados hasta promesas del sector— para asistir a la asamblea abierta convocada por la Unión de Actores y Actrices. El objetivo central fue abordar de frente los desafíos éticos y laborales que plantea la Inteligencia Artificial (IA) en el mundo de la interpretación, en una cita que trascendió la afiliación sindical para convertirse en un clamor de toda la profesión.
La apertura del encuentro corrió a cargo de la secretaria general de la Unión, Silvia de Pé, quien subrayó la dimensión histórica de esta unión colectiva. En su intervención, De Pé recordó los éxitos recientes que han sentado precedentes en el sector, como la remuneración de la promoción, la regulación del trabajo de menores y las primeras limitaciones al uso de la IA en producciones. No obstante, su mensaje fue de una firmeza absoluta al asegurar que el colectivo no bajará los brazos hasta que la reforma esté publicada en el BOE y todas las medidas pactadas sean una realidad tangible en cada rodaje y cada teatro del país.
Por su parte, Daniel Albaladejo, miembro de la Junta de Gobierno, puso el foco en la relevancia del Estatuto del Artista, definiéndolo como la verdadera “reforma laboral” de los trabajadores de la cultura. Albaladejo insistió en que respetar la profesión implica defender que cada minuto de la jornada, incluyendo los actos preparatorios y la postproducción, sea reconocido y valorado. Esta visión técnica se complementó con la intervención de Ignacio Martín Pina, responsable institucional, quien aportó el dato de que la IA ya ha alcanzado un 40% de implantación en el sector en España. Según Martín Pina, no se trata de una tecnología del futuro, sino de una realidad del presente que obliga a actuar de inmediato para garantizar el derecho de los intérpretes a decidir en qué proyectos participan y a reconocerse siempre en sus propios trabajos.
La asamblea se desarrolló en un tono constructivo pero contundente, donde se compartieron experiencias inquietantes sobre voces clonadas, imágenes reproducidas sin consentimiento y la aparición de contratos confusos que diluyen los derechos de los artistas. La conclusión del encuentro fue unánime: la profesión no busca frenar el progreso tecnológico, sino exigir que este avance cuente con garantías jurídicas sólidas, una transparencia total y un respeto absoluto a los derechos laborales y de propiedad intelectual.
Lo vivido este lunes en el María Guerrero reafirma que, frente a la inestabilidad y los retos de la era digital, la respuesta de los actores y actrices será siempre colectiva. La jornada concluyó con la convicción de que, sin la presencia humana y la protección de su esencia, no hay interpretación posible, marcando así un punto de no retorno en la defensa del futuro de la cultura en España.

(Polonia / España / Madrid) Director de comunicación y editorial de CulturaPress.es, con una carrera forjada durante más de dos décadas en la primera línea del sector cultural. Especialista en convertir la estrategia de comunicación en una herramienta de cambio social y institucional. Ha desempeñado roles de Director de Comunicación, Jefe Editorial y Responsable de Prensa, lo que le ha permitido dominar todo el ecosistema informativo: desde la relación directa con grandes cabeceras de prensa y la gestión de photocalls, hasta el diseño web y el marketing digital. Redes: LinkedIn
