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Locos de amor de Sam Shepard en la Rambleta


El montaje apuesta por la contención. Pocos elementos, mucha proyección y una estética fría que busca evocar el desierto y el motel donde transcurre la historia.

La Rambleta presentó Locos de Amor de Sam Shepard el 25 de enero, una propuesta que prometía sacudir por la fuerza emocional del texto, pero que finalmente opta por un tono más contenido, como si se quedara en el umbral de algo mayor sin atreverse del todo a cruzarlo.

Cuenta con la dirección de Jesús Arbués y un reparto formado por Eduardo Rosa, Ana Paula Glo, Josep Riera y Jordi Rocaspana.

El montaje apuesta por la contención. Pocos elementos, mucha proyección y una estética fría que busca evocar el desierto y el motel donde transcurre la historia. Sin embargo, lejos de acercar al público a la intimidad de los personajes, crea una distancia que enfría el conflicto. Las imágenes funcionan como un cristal que añade una barrera más entre intérpretes y espectadores.

La intensidad de la obra está, sí, pero no termina de atravesar.

El elenco responde con solides, pero el concepto los encierra en una energía demasiado controlada. Se intuye que quieren llegar más lejos, pero la puesta en escena suaviza cada estallido emocional, restando crudeza a un texto que pide respiración, roce y herida.

La adaptación del texto oscila entre un lenguaje muy actual y momentos anclados a los 80. Ese vaivén genera una sensación indefinida que debilita el impacto del drama, que debería sentirse más directo y contundente.

La dirección opta por un ritmo medido que evita la incomodidad característica de Shepard. El resultado es un espectáculo correcto, con ideas claras y un reparto implicado, pero que no termina de morder. El potencial está ahí, aunque atrapado en una fina lona de seda.

Dirección: Jesús Arbués / Reparto: Eduardo Rosa, Ana Paula Glo, Josep Riera y Jordi Rocaspana. / Producida por Exorcismo Productora. / Con la autorización de ”United Talent Agency”