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Teatro Madrid: La vida es otra cosa, ¿y si hablamos de salud mental?, por Pelayo Muñiz


Después de un gran éxito de crítica y público, Ruka Teatro (autoras y directoras de la pieza) trajeron “La vida es otra cosa” al Teatro del Barrio del 10 al 12 de mayo de 2024

Dice la sinopsis de la obra: “Los pasadizos de una cabeza. Tu voz, la de tu tía, tu amiga, tu vecina, la nuestra. Los cuerpos. Voces que preferirías no escuchar, que ametrallan, golpean. Voces que calman, que arriman, que crean red. Estructuras que no queremos habitar. Otras por construir. Romper, quebrarse, jajaja, qué risa. Corre, avanza, más rápido, salta el obstáculo, el humano, las palabras residuales. Cuidado, cuidado, no vayas a…”

Y precisamente las voces tienen mucha importancia en la pieza, a través de audios con testimonios reales de personas que pasaron por algún problema de salud mental y que cuentan cómo les trató el sistema de salud, su entorno, ellxs mismxs…

Y lo cierto es que algunas de esas historias provocaban auténtico pavor, sobre todo por esa indefensión ante determinados diagnósticos que te obligan a sobremedicarte sin contar prácticamente con tu opinión ni tu punto de vista sobre tu salud, tu cuerpo, tu bienestar…

Alucinante. 

En el escenario, cuatro mujeres que aunque inicialmente desarrollan las escenas más en un tono de comedia casi amable, poco a poco empieza a oscurecerse la cosa, hasta el punto de compartir su dolor y su punto de vista sobre el ritmo diario, el trabajo y la falta de él, la exigencia de llegar a todo, la felicidad ésa que venden en cómodos plazos en la tele, la tranquilidad en pequeñas dosis a tragar cada 8 horas…

En un momento determinado ellas mismas hablan de la obra como “teatro documental” y tiene que serlo si tantxs en el patio de butacas nos sentimos identificados con lo que cuentan.

Porque al final todxs reconocemos el dolor.

El físico, el emocional, el vital…

Y quizá ir al teatro es el mejor remedio si no para curarlo, al menos sí para nombrarle, para ponerlo en común, compartirlo para hacerlo más llevadero, mirarle a la cara…

Eso es lo que consiguen Ruka Teatro en “La vida es otra cosa”.

Bravo por ello y por ellas.